
El fútbol vuelve a demostrar que pocas cosas tienen la capacidad de unir a los mexicanos como una victoria de la Selección Nacional. Los contundentes triunfos del representativo mexicano no sólo significaron el pase de México a la siguiente fase del torneo, sino también una bocanada de aire fresco para un gobierno que durante los últimos meses ha enfrentado una cadena de crisis políticas, sociales y de seguridad que parecían no dar tregua.
Durante semanas, la agenda pública estuvo dominada por los señalamientos provenientes de Estados Unidos sobre presuntos vínculos entre actores políticos y organizaciones criminales. El caso de Sinaloa y las referencias al gobernador Rubén Rocha Moya ocuparon espacios relevantes en el debate nacional e internacional. Aunque no se concretó ninguna entrega a las autoridades estadounidenses, el tema dejó una sombra sobre la relación bilateral y sobre la imagen de las instituciones mexicanas.

A ello se sumaron las protestas de madres buscadoras que continúan exigiendo respuestas ante la tragedia de las desapariciones; las movilizaciones de la CNTE que paralizaron durante semanas distintos puntos de la capital; los reclamos de comerciantes y empresarios del Centro Histórico afectados por bloqueos y plantones; así como la polémica por la utilización del Castillo de Chapultepec para una exclusiva celebración vinculada a la FIFA, un evento que para muchos contrastó con la realidad cotidiana de millones de mexicanos.
En ese contexto, el futbol apareció como un inesperado punto de encuentro. Durante noventa minutos desaparecieron las diferencias ideológicas, las disputas partidistas y los temas que dominaban los titulares. El país entero se concentró en una sola conversación: el desempeño de una selección que jugó con autoridad, eficacia y determinación frente a un rival europeo.
No se trata de afirmar que una victoria deportiva resuelve los problemas nacionales. Las desapariciones continúan siendo una herida abierta; las demandas magisteriales siguen esperando respuestas; la violencia ligada al crimen organizado permanece como uno de los principales desafíos del Estado mexicano. Nada de eso desaparece porque un balón entre a la portería rival.

Sin embargo, sería ingenuo ignorar el efecto político y social que generan estos triunfos. Los gobiernos de todo el mundo entienden que las victorias deportivas producen una suerte de tregua emocional. La atención pública se desplaza temporalmente hacia historias de éxito, orgullo nacional y celebración colectiva. Es una especie de luna de miel que no elimina los conflictos, pero sí reduce momentáneamente la presión sobre quienes gobiernan.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su administración seguramente observan con satisfacción el fenómeno. Pero sería un error interpretar el entusiasmo deportivo como un cheque en blanco o como una señal de que las preocupaciones nacionales han quedado atrás.
Las muertes registradas durante los festejos en las inmediaciones del Ángel de la Independencia recuerdan que la euforia colectiva también puede tener consecuencias fatales. Las celebraciones masivas exigen prevención, vigilancia y responsabilidad compartida. El júbilo no debe convertirse en descuido, sobre todo cuando intervienen el consumo de alcohol y conductas de riesgo entre miles de jóvenes.

Al mismo tiempo, persiste la deuda con las familias de personas desaparecidas. La disculpa institucional ofrecida a madres y padres agredidos por policías y que viven la incertidumbre de no saber dónde están sus hijos e hijas constituye un gesto relevante, pero insuficiente. La reconciliación no se construye únicamente con palabras, sino con investigaciones eficaces, castigo a los responsables y una atención permanente desde Palacio Nacional.
Esperamos que el futbol siga regalando dias alegría y orgullo nacional. Pero cuando el silbatazo final marque el regreso a la vida cotidiana, los desafíos del país permanecerán intactos. La verdadera victoria para cualquier gobierno llegará cuando las buenas noticias no dependan únicamente del marcador de una cancha, sino también de la seguridad, la justicia y la paz que demandan millones de mexicanos.


El cargo Luna de miel futbolera / Por Claudia Bolaños apareció primero en Reporte 32 MX, El medio digital de México.

